El término de
psicomotricidad está formado etimológicamente por el prefijo “psico” que
significa mente, y “motricidad”, que deriva de la palabra motor, que significa
movimiento. Por lo que se puede inferir que la psicomotricidad hace referencia
a la existencia de una relación directa entre la mente y el movimiento.
Para Bolaños (2006), la
psicomotricidad es el estudio de procesos mentales que se dan o permiten que
haya un movimiento y como el movimiento influye en lo mental. La
psicomotricidad integra las interacciones cognitivas, emocionales, simbólicas y
sensomotrices en la capacidad del ser y de expresarse en un contexto
psicosocial.
La psicomotricidad es
aquella ciencia que, considerando al individuo en su totalidad, psique-soma,
pretende desarrollar al máximo las capacidades individuales, valiéndose de la
experimentación y la ejercitación consciente del propio cuerpo, para conseguir
un mayor conocimiento de sus posibilidades en relación consigo mismo y con el
medio en que se desenvuelve.
Según Berruazo (1995), la
psicomotricidad es un enfoque de la intervención educativa o terapéutica cuyo
objetivo es el desarrollo de las posibilidades motrices, expresivas y creativas
a partir del cuerpo, lo que le lleva a centrar su actividad e interés en el
movimiento y el acto, incluyendo todo lo que se deriva de ello: disfunciones,
patologías, estimulación, aprendizaje, etc.
De acuerdo con
Ajuriaguerra (1974), se entiende por psicomotricidad a la actuación de un niño
ante unas propuestas que implican el dominio de su cuerpo, así como la
capacidad de estructurar el espacio en el que se realizarán estos movimientos
al hacer la interiorización y la abstracción de todo el proceso.
Según Bucher (1976), la
psicomotricidad es el estudio de los diferentes elementos que requieren datos
perceptivo-motrices, en el terreno de la representación simbólica, pasando por
toda la organización corporal tanto a nivel práctico como esquemático, así como
la integración progresiva de las coordenadas temporales y espaciales de la
actividad.
TEORIA
DE WALLON
Señaló a la psicomotricidad
como la conexión entre lo psíquico y lo motriz, además planteó la importancia
del movimiento para el desarrollo del psiquismo infantil y por tanto para la
construcción de su esquema e imagen corporal. Según Wallon el psiquismo y la
motricidad representan la expresión de las relaciones del sujeto con el entorno.
TEORIA DE VIGOTSKY
Que la
actividad de los niños y niñas se orienta hacia los objetos, al mundo exterior,
ubica en el estadio SENSITIVO MOTOR, de uno a tres años y en el estadio PROYECTIVO,
de tres a seis años donde se consolida la personalidad, siendo vital la
interacción social para el desarrollo y que el conocimiento va de lo interno a
lo externo, de lo social a lo individual y que no es un proceso estático.
TEORIA DE JEAN PIAGET (1952)
Desde la
óptica constructivista, afirma que las actividades motrices del niño
o niña van a desarrollar la inteligencia en sus primeros años de vida. Teniendo
hasta los dos años inteligencia sensorio motriz y de los dos a siete años pasa
de la acción a la reflexión, accediendo a la imitación, juego simbólico,
lenguaje, dibujo… permitiéndole una mejor adaptación.
La psicomotricidad es una ciencia que contempla al ser humano desde una perspectiva integral, considerando aspectos emocionales, motrices y cognitivos. También se señala que basándose en una visión global de la persona, integra las interacciones cognitivas, emocionales y sensorio motrices en la capacidad de ser y de expresarse en un contexto socio afectivo.
La psicomotricidad está orientado al desarrollo de
las posibilidades motrices, expresivas y creativas a partir del cuerpo, lo que
le lleva al niño a centrar su actividad e interés en el movimiento, por ello la psicomotricidad juega un papel muy
importante, porque influye en el desarrollo intelectual, afectivo y social del
niño, favoreciendo la relación con su entorno y tomando en cuenta las
diferencias individuales, necesidades e intereses de los niños y las
niñas.
Los beneficios que se
pueden observar son a nivel motor,
cuando le permite al niño dominar su movimiento corporal, en el nivel cognitivo
le permite la mejora de la memoria, la atención, concentración y la creatividad,
a nivel social y afectivo, favorece su
proceso de socialización al relacionarse con los demás, así como también a
conocer y afrontar sus temores.
La psicomotricidad debe ser
utilizada de manera cotidiana, se debe permitir a los niños correr, saltar,
jugar con la pelota, etc. Se pueden aplicar diversos juegos, orientados a
desarrollar la coordinación, el equilibrio y la orientación del niño, mediante
estos juegos los niños podrán desarrollar, entre otras áreas, nociones
espaciales y de lateralidad como arriba-abajo, derecha izquierda, adelante-atrás.
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