La psicomotricidad gruesa se refiere a la armonía y sincronización que existe al realizar movimientos amplios, es decir, cuando intervienen grandes masas musculares. Esta coordinación y armonía siempre están presentes en actividades como correr, caminar, saltar, trepar, lanzar objetos, rodar, bailar, etc. (Ardanaz, 2009).
De acuerdo con Armijos (2012), el área
motricidad gruesa tiene que ver con los cambios de posición del cuerpo y la
capacidad de mantener el equilibrio. Es aquella relativa a todas las acciones
que 27 implican grandes grupos musculares, en general, se refiere a movimientos
de partes grandes del cuerpo del niño o de todo el cuerpo. Así pues, la
motricidad gruesa incluye movimientos musculares de piernas, brazos, cabeza,
abdomen y espalda. Permitiendo de este modo: subir la cabeza, gatear,
incorporarse, voltear, andar, mantener el equilibrio, etc.
A su vez, la psicomotricidad
gruesa presenta dos divisiones: el dominio corporal dinámico, el que comprende
la coordinación general, el equilibrio, el ritmo y la coordinación viso-mortiz,
y el dominio corporal estático, que comprende la tonicidad, el auto control, la
respiración y la relajación (Comellas & Perpinya, 1996).
Evolución de la
psicomotricidad gruesa del bebé por edades
La evolución del área
motora sigue dos leyes psicofisiológicas fundamentales: Cefalo-caudal (desde
la cabeza hacia los pies) y próximo-distal (desde el
eje central del cuerpo hacia las extremidades). Esto supone que las bases
principales del desarrollo motor se asentarán sobre la motricidad gruesa.
De 0 a 3 meses: Puede girar la cabeza de un lado a otro, y comienza a levantarla, empezando a sostenerse por los antebrazos.
De 0 a 3 meses: Puede girar la cabeza de un lado a otro, y comienza a levantarla, empezando a sostenerse por los antebrazos.
De 9 a 12 meses: Empieza a gatear
para moverse y comienza a trepar.
De 18 a 24 meses: Puede bajar
escaleras con ayuda y lanzar pelotas.
De 3 a 4 años: Es capaz de
balancearse sobre un pie y salta desde objetos estables, como por ejemplo
escalones.
De 4 a 5 años: Da vueltas sobre
sí mismo y puede mantener el equilibrio sobre un pie.
Como
vemos, el desarrollo de la motricidad gruesa en la etapa
infantil es de vital importancia para la exploración, el
descubrimiento del entorno, la autoestima, la confianza en sí mismo y
resulta determinante para el correcto funcionamiento de la psicomotricidad
fina más adelante.











Implementar el contenido de psicomotricidad gruesa con imagenes de acuerdo a las edades para que sea más llamativo e interesante la información
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